Venimos de negros abismos, de la profundidad de la tierra, de la fosa del infierno. Venimos de la garganta de la noche. Escúchanos. Quieto. Escucha. Oye nuestra voz. Es el rascar de la rata en el suelo seco. El rascar de la araña. El rascar del ala del murciélago en la cueva. No te muevas. No te agites. Quieto. No te puedes mover. Somos la muerte que no puede morir. Somos el corazón que no puede latir. Somos el alma que no puede volar. Somos el hambre. Somos toda el hambre bajo la fría luna. Somos el hambre y tú eres nuestra presa. Y ya estás muerto. Ya nos alimentamos. Las garras rasgan, los dientes arrancan. Absorbemos la sangre caliente de tus venas. Absorbemos la vida de tus miembros. Absorbemos el último aliento de tu alma. El aullido del lobo. El alarido del búho. Somos el hambre. Somos toda el hambre bajo la fría luna. Somos el hambre, y tú eres nuestra presa.
29 mayo, 2010
What a feeling
Me desperté de repente. Aún estaba oscuro. No podía discernir la hora. Ni tarde ni temprano. Una especie de... tiempo neutral... cuando el tiempo había parado. Una brillante luz de la luna inundaba la habitación, transformándola. Todo era mas agudo y claro, pero de algún modo irreal. Como si hubiera entrado por un espejo a un mundo completamente distinto. Primero note un dulce, abundante aroma en el aire, un perfume empalagoso que era casi visible. Y después - voces. Oí voces cantando, suavemente primero, pero progresivamente más altas, una canción sin palabras, tan hermosa... tan aterradora... una canción de nostalgia y anhelo... y desesperación... Y con la canción vino una niebla. Se movía a la deriva por la habitación, y rebosaba de una pálida luz, y había sombras en la niebla, sombras que tomaron forma y relieve, y salieron de la niebla para detenerse delante de mí.
Where are you love?
Todos, en algún punto de sus vidas, despiertan en medio de la noche con el sentimiento de que están solos en el mundo, y de que nadie les quiere ni le querrá nunca, y que nunca volverán a dormir decentemente y pasarán el resto de sus vidas merodeando con cara de sueño por un paisaje sin amor, esperando desesperadamente que sus circunstancias mejoren, pero sospechando, en el fondo de sus corazones, que seguirán sin ser queridos para siempre. Lo mejor que se puede hacer en estos casos es despertar a alguien, para que se pueda sentir así también.
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